Libros de Cabecera

L.I.D.E.R. Un modelo de liderazgo

Oriol Segarra
La evolución del liderazgo peregrino

Nota del editor: Nos complace ofrecer un extracto del libro La evolución del liderazgo peregrino escrito por Oriol Segarra y publicado por Libros de Cabecera.

L.I.D.E.R. Es un modelo propio y probado (usado durante años en empresas reales y perfeccionado con esta práctica) para explicar las bases del buen liderazgo.

¿Aporta algo nuevo? Aunque parezca que todo está dicho e inventado en la disciplina del liderazgo, la realidad demuestra tozudamente que si algo falta en nuestra sociedad actual son buenos líderes, posiblemente porque debemos volver a conectar con la esencia de lo que significa liderar y debemos enseñar cómo se practica (algo que no aprendemos en ninguna escuela ni universidad). Mediante este modelo y los ejemplos reales de su implementación podemos conseguirlo.

L.I.D.E.R. significa Localizar, Inspirar, Desarrollar, Ejecutar y ser Referente. Cinco columnas o pilares de un liderazgo facilitador y transformador, que se apoya en la adecuada combinación de hard (rigor, disciplina, medición…) y soft (ilusión, pasión…) y, sobre todo, en el potencial infinito de las personas, que es lo único que consigue resultados extraordinarios.

¿Algo nuevo?

El liderazgo es una disciplina que lleva siglos en el candelero. La búsqueda de los elementos que conforman el buen liderazgo y los rasgos que caracterizan a los buenos líderes han sido materia de estudio desde que existe memoria histórica escrita. De hecho, desde mucho antes.

La aparición del ser humano, dotado de una inteligencia superior a la del resto de especies (aunque a veces no lo parezca…), inició la transformación de la naturaleza en beneficio propio. Los primeros humanos que inventaron herramientas, técnicas, y que fueron capaces de organizar a grupos de otros humanos, consiguieron resultados notablemente mejores que los que intentaron sobrevivir en solitario; se convirtieron en los primeros líderes, tomados como modelos y seguidos por sus congéneres.

Desde entonces, la historia del ser humano ha corrido en paralelo a la de sus líderes. Personajes históricos como Ramses II (u otros faraones egipcios), Hammurabi, Genghis Khan, Alejandro Magno, Ciro el Grande, Julio César (y otros gobernantes de la antigua Roma), Platón, Aristóteles, Carlomagno, Napoleón Bonaparte, Juana de Arco, Mahatma Ghandi, Martin Luther King, Adolf Hitler, Winston Churchill, Jesucristo, Mahoma, Buda, Confucio, Moisés, Cristóbal Colón, Lenin, J.F. Kennedy, Nelson Mandela… y tantos otros que podríamos mencionar, han protagonizado nuestra historia liderando e impulsando cambios desde capacidades y posiciones muy distintas.

También la literatura sobre liderazgo es infinita. Desde innumerables documentos de civilizaciones antiguas como la sumeria, egipcia, babilónica o china entre otras, pasando por ensayos de filósofos de las culturas que forman nuestras raíces mediterráneas griega y romana, incontables escritos de la iglesia Católica y otras religiones, las contribuciones militares y del feudalismo en la edad media, hasta llegar a la revolución industrial y a nuestra era con miles y miles de aportaciones modernas… Aristóteles, Platón, Sun Tzu, Maquiavelo, Adam Smith, Paul Hersey y Ken Blanchard, Peter Drucker, Dale Carnegie, Daniel Goleman, Stephen R. Covey… La lista no acabaría nunca.

El debate que suscita el liderazgo es inagotable. Las definiciones propuestas son centenares. Las teorías desarrolladas miles: enfocadas al propio líder y sus rasgos, como por ejemplo el liderazgo carismático o la teoría motivacional; más centradas en el comportamiento y la interacción del líder con sus seguidores, como las teorías conductuales y el liderazgo transaccional o transformacional; o enfocadas en el contexto y las circunstancias, como las teorías situacionales o de contingencia. Hay para todos los gustos.

En definitiva, viendo este panorama, parece muy atrevido seguir insistiendo en escribir sobre liderazgo. Es más, se antoja difícil poder aportar algo nuevo que añada algún valor.

Del dicho al hecho…

Sin embargo, personalmente me sigue obsesionando una pregunta: si la teoría del liderazgo está tan trillada y no hay nada nuevo que se pueda aportar, lo que debería significar que es una disciplina que ya dominamos perfectamente, ¿por qué la mayoría de políticos, empresarios y líderes de cualquier ámbito nos parecen tan malos?

Creo que coincidiremos con casi cualquier lector en afirmar que tenemos una crisis de liderazgo instalada en nuestra sociedad desde hace décadas. Si empezamos el repaso por la política, casi mejor no decir nada, hablan por sí mismos la corrupción, los Berlusconi, Trump y ejemplares parecidos, que no dejan de tener cierto relieve por encima del ejército de políticos grises faltos de toda capacidad para liderar, gestionar y comunicar. Si seguimos en el mundo de la empresa, la religión y otras instituciones de todo tipo, con honrosas excepciones, el panorama de líderes a nivel mundial no es muy alentador.

Entonces, ¿qué está fallando, qué pieza nos estamos perdiendo del puzle? En mi humilde opinión fallan dos cosas. En primer lugar, en un plano más conceptual, reconectar con la naturaleza del liderazgo. Cuando uno escucha a muchos políticos o empresarios se da cuenta que se han desviado de lo que deberían ser sus principales objetivos al liderar; la búsqueda del poder, del beneficio por encima de cualquier otra consideración, la mirada a corto plazo y, sobre todo, de las ventajas para uno mismo por encima del colectivo, no solo guían sus actos, sino que a veces incluso su discurso.

Es obvio que la vasta literatura sobre liderazgo o no es suficiente o no llega a todos los que han de ejercer el liderazgo, a veces desde posiciones que tienen un impacto brutal en nuestras vidas como ciudadanos. Quizá el problema sea que no nos formamos en liderazgo, nunca; ni en el colegio, ni en la universidad, muchas veces ni siquiera en las empresas, no hay esfuerzos sistemáticos para educar en una disciplina que debería ser crucial en nuestras vidas.

Pero no solo falla el concepto, sino (y probablemente más importante) la forma de implementarlo. Precisamente por esa gran falta de formación, incluso en casos en que un líder tuviera la voluntad (quisiera) y los conceptos acertados que deberían guiar su actuación como líder (supiera el qué), seguiría fallando casi siempre la forma de implementar estas ideas (el cómo). Sin una idea muy clara y precisa de cómo actuar, y una gran tenacidad para seguir estas pautas, la acción de cualquier líder va quedando atrapada en una rutina estresante que siempre prioriza lo urgente a lo importante, que no deja tiempo para pensar, para hablar y escuchar a las personas con tranquilidad, para planificar y mirar más allá del día a día. Y, así, se pierde el foco y se olvidan las buenas intenciones iniciales, quedando la imitación de los (malos) hábitos que marcan la mayoría de ámbitos políticos y empresariales en las últimas décadas.

En definitiva, se requiere querer, saber y hacer (hacerlo bien). E incluso suponiendo que muchos líderes políticos, empresariales o de cualquier otro ámbito quisieran y supieran (que ya es mucho suponer, porque significaría que entienden la responsabilidad que conlleva el liderazgo para servir y mejorar la vida al colectivo al que lideran, sobreponiendo esto a cualquier objetivo de beneficio o búsqueda de poder para uno mismo), habitualmente tampoco serían capaces de actuar de la forma más adecuada para concretar estas buenas intenciones en un resultado óptimo. Por tanto, por lo que parece, todavía se puede aportar algo al saturado mundo de la literatura sobre liderazgo…

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Acerca del libro

La evolución del liderazgo peregrino

La evolución del liderazgo peregrino

Oriol Segarra

Manual práctico de liderazgo, con ejemplos y materiales de trabajo con resultados probados

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Acerca del autor

Oriol Segarra

Oriol Segarra

Nació en Barcelona en 1971, es licenciado y MBA por ESADE, PIM en la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica) y PDD por IESE. Ha ocupado distintos puestos en el campo financiero, servicios corporativos y dirección en los sectores de gran consumo y farmacéutico. Fue director general del laboratorio farmacéutico Synthon Hispania y Chief Operating Officer en la central de Synthon en Holanda.

Actualmente es CEO de los laboratorios Grupo Uriach. Experto en liderazgo por su responsabilidad profesional, también investiga, forma y difunde esta temática como profesor en universidades y escuelas de negocios, además de ser conferenciante y autor de diversos libros. Gran aficionado al vino, ha escrito dos libros divulgativos sobre el tema.

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